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ESPECIAL / La crítica televisiva del recuerdo



LO MEJOR: La cantante Lydia "pinchó" en Eurovisión pese a los esfuerzos de la televisión israelí por hacer un magnífico evento. La joven rozó los cero puntos y se marchó con un puntito a su casa. Gentileza, eso sí, de Croacia.

LO PEOR: Javier Sardá llevó a su programa al llamado conde Lequio y mucho le debió gustar lo que dijo porque poco tiempo después pasó a ser uno de los colaborado- res fijo del espacio de las noches de Tele 5. Fue el primer paso a la "entrevista- insulto" que comenzó a pulular por los programas del corazón.

CRÍTICA

Estrellas y estrellados


USTED no lo recordará pero un lustro atrás, cuando los periódicos exclusivos de internet surgieron en el ciberespacio y constituían toda una novedosa y arriesgada apuesta, hubo una pionera sección en el primer diario digital en español, léase "Estrella Digital" , en el que se hablaban de las cosas de la tele en una sección conocida como "Estrellas y estrellados". En ella tenía cabida lo mejor y lo peor de la semana televisiva. TODOTV ha reunido en exclusiva aquellos jocosos y a veces cínicos comentarios que tecleaba para los lectores de este diario electrónico el autor de aquella sección, Carlos Marcos. Sin cortes, tal y como los escribió (y publicó) en su día. Una pequeña joya televisiva a tu alcance. Y es que la tele, también se lee.


Estrella... "Festival de Eurovisión" (TVE1)

Un nerviosísimo Hugo de Campos pillado 'in fraganti' bebiendo agua mineral de un botellín mientras su regidor le pide a gritos repetidas veces que hable, dieron paso a la conexión con Israel, donde el veterano José Luis Uribarri retransmitía un año más el certamen.

¡Que suenen las campanas!, porque por primera vez el comentarista de TVE nos dejó disfrutar de forma íntegra de la magnífica cabecera que la televisión israelí había preparado para la ocasión, comenzando a hablar a su hora y no anticipándose como hace cada año.

Trescientos metros cuadrados de escenario, con un brillante Sol en el centro cobijaron las 23 actuaciones de la noche, de esta edición de Eurovisión que en reiteradas ocasiones se nos anunció como la última del milenio, algo que no sucederá hasta dentro de un año, en la edición del 2000.

Pese a lo difícil que lo tenía el realizador para que no nos durmiéramos en las actuaciones al no contar con el socorrido recurso de sobrevolar con la cámara la concurrida orquesta, que por primera vez se sustituyó por una cinta musical, la cosa quedó más que notable y la realización fue sobresaliente.

Llegado el turno de las puntuaciones, José Luis Uribarri, que estuvo como cada año sobresaliente hasta ese momento, volvió a perder la compostura intentando lucirse adivinando las posibles puntuaciones de cada país, en lugar de retransmitir lo que allí sucedía. Sólo durante la votación de Polonia, pudimos enterarnos de algo.

La actuación más espectacular de la noche resultó la de Dana Internacional, ganadora de la anterior edición, que apareció acompañada de más de cien personas en el escenario, en lo que bien podría haber sido un vídeo musical por su magistral puesta en escena. Claro que TVE un año más cortó la emisión para meter anuncios, dejando a su audiencia sin ese preciado momento.

Los tres jóvenes presentadores dieron un aire desenfadado y necesario a esta edición del veterano Festival de Eurovisión, que pasará a la historia por ser el primero en el que no hubo orquesta y los países pudieron cantar en el idioma que quisieran.

Para los que no lo sepan, ganó Suecia dejando atrás mejores temas como los de Estonia, Dinamarca y Austria. ¿Y España? La cantante Lydia, asemejándose a un dibujo animado en su actuación, quedó la última, librándose del mítico 0 points, al conseguir un puntito, gentileza de Croacia.


Estrellado... "Crónicas marcianas" (T5)

Desconozco si el conde Lequio se ha convertido en el principal accionista de todas las cadenas de televisión, porque no hacen otra cosa que hablar de él y lo que es peor, con él.

En "Crónicas marcianas" han reinventado la fórmula de "Tómbola" que consiste en pagar un buen fajo de billetes al famoso de turno vividor del cuento para meterse con él.

Esta semana el gran conde, del que tantos chistes malos hace Iturriaga en su "Flash" diario, se ha dejado caer por las "Crónicas" de Sardá, que cada vez son más terrenales, dispuesto a recoger un sustancioso cheque a cambio de que se metan un poco con él.

No se imagina el amigo lector hasta donde me llega el empacho de Lequio y demás habitantes de programas mal llamados del corazón y que últimamente gustan más de hablar de entrepiernas, que de venas y arterias.Fue superior a mis fuerzas, me he tragado cosas insufribles e impronunciables en televisión, pero esta nueva forma de hacer televisión con doble moralidad, idolatrando a la vez que destrozando al personaje entrevistado, es algo que no va conmigo y no sé qué pretende conseguir, a excepción de enriquecer al entrevistado cachondo en cuestión que se desmadra de todos nosotros de mala manera.

La primera vez que vi a Lequio en televisión, fue de la mano de su entonces novieta, Anita Obregón, que se lo llevó a su programa "Caliente", (que nadie piense mal, se llamaba así) para aleccionar a la prensa de cómo se escribía correctamente su apellido. Nunca un programa fue más premonitorio.
Ahora con el tiempo pienso que el único fin de aquel espacio fue crear ese monstruo de papel que luego ha invadido las radios y televisiones. Quizás dentro de unos años consiga comprender qué narices fue a hacer el conde esta semana al programa de Sardá.


"El Festival de la Canción de Eurovisión" se retransmitió este sábado a las 21,00 h. por TVE1. "Crónicas marcianas" se emite de lunes a jueves a las 23,30h. en Tele 5.

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