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Estrellas y estrellados
USTED no lo recordará pero un lustro atrás, cuando
los periódicos exclusivos de internet surgieron en el
ciberespacio y constituían toda una novedosa y arriesgada
apuesta, hubo una pionera sección en el primer diario
digital en español, léase "Estrella Digital"
, en el que se hablaban de las cosas de la tele en una sección
conocida como "Estrellas y estrellados". En ella tenía
cabida lo mejor y lo peor de la semana televisiva. TODOTV ha
reunido en exclusiva aquellos jocosos y a veces cínicos
comentarios que tecleaba para los lectores de este diario electrónico
el autor de aquella sección, Carlos Marcos. Sin cortes,
tal y como los escribió (y publicó) en su día.
Una pequeña joya televisiva a tu alcance. Y es que la
tele, también se lee.
Especial,
balance de la temporada televisiva
Ni son
todos los que están ni están todos los que son,
pero esta semana hemos querido dar un repaso a los veinte mejores
y peores programas que nos ha dado esta temporada televisiva
de verano, son nuestras Estrellas y estrellados de
la temporada.
Las Estrellas...
Qué punto (Tele5): Ana García Lozano se quedó
en los huesos (literalmente) para sacar adelante este innovador
programa de tarde que terminó perdiendo el rumbo, para
ser un (fallecido) clon de la competencia.
Sabor a verano (Antena
3): o la mejor forma
para descubrir a una nueva estrella de la televisión,
Antonio Hidalgo, que ha realizado un más que magnífico
trabajo y que, inexplicablemente, ha regresado a la orquesta
de Sabor a ti, en lugar de contar con un programa
propio. Tres cuartos de lo mismo para Miguel Temprano, otro gran
comunicador descubierto
Quién con quién
(TVE1): o la demostración
de que Jaime Bores vale para mucho más que para sonreír
a la cámara, y que resulta más divertido cuando
apuñala por la espalda a público y
concursantes, como sólo él lo sabe hacer.
Infelices para siempre
(La 2): los peluches
no siempre son para los niños, o cómo una serie
de humor puede realmente hacer reír a carcajadas temporada
tras temporada, sin bajar un ápice de ingenio.
Doctor en Alaska (La
2): un desafortunado
horario para esta magnífica serie que pide a gritos una
reposición a una hora decente. O la necesidad de que entre
a trabajar un programador de televisión con criterio y
un par.
Ellen (La 2): un desafortunado horario para esta
magnífica serie que pide a gritos una reposición
a una hora decente. O la necesidad de que entre a trabajar un
programador de televisión con criterio y un par.
El Euromillón
(Tele5): sin Paula Vázquez,
de vacaciones, pero con una magnífica suplente, Rosa Rodríguez,
encantadora y profesional, que merece pasar a primera división.
Frasier (Canal +): o el humor como terapia a seguir
desde un diván o desde el sofá de casa sin necesidad
de receta médica, ni de aparato descodificador que lo
rescate de detrás de las rayitas. ¿Para cuándo
Dawson crece?
El eclipse (TVE1, Antena 3 y Tele5): o el día
que amaneció dos veces y nuestras teles
nos lo contaron en directo. Los europeos, casi al completo, dejando
a un lado los asuntos terrestres para mirar al cielo, por fin
tuvimos algo en común.
Mundial de Atletismo de Sevilla (TVE): un brillantísimo
trabajo que demostró que no todo el deporte es fútbol.
Los estrellados...
CalaMar (Antena 3):
un plagio del programa
que la Cubana presentó en la temporada de otoño
en Tele 5, que también se dio el (esperado) batacazo y
que contó con el buen hacer del ex-chico Telefónica
Josep Julian.
En el candelabro (Tele5): un plagio del programa
que la Cubana presentó en la temporada de otoño
en Tele 5, que también se dio el (esperado) batacazo y
que contó con el buen hacer del ex-chico Telefónica
Josep Julian.
Hora punta (TVE1): un programa sin atascos pero con muchas,
muchas, ganas de morbo e imágenes crudas que resultó
ser un plagio de Impacto TV de Antena 3, y que permitió
descubrir a las masas la otra cara de Bruce Willis
Fiebre del sábado
noche (Tele5): o como
enfermar viendo la televisión con el termómetro
muy cerquita para saber cuándo cambiar de canal o llamar
al médico. La audiencia se largaba cada semana por la
salida de emergencia... del mando a distancia.
Vive el verano (Antena
3): o cómo cumplir
todos los tópicos, uno tras otros, sin que se le caiga
la cara de vergüenza a sus responsables. Sirvió para
descubrir a la nueva chica sudamericana del verano de la que
nadie se acuerda al año siguiente.
Sensación de
vivir (Tele5): en su
enésima temporada Brandon se largó y Dylan tuvo
que volver al comprobar que no en todas partes es suficiente
con una cara bonita y una mala imitación de James Dean
para ganarse la vida.
Verano, verano (TVE1):
o cómo hacer un
programita bonito y barato, fusilando ideas de otros profesionales
(Guillemo Summers y su Mitomanía) y abusando
de las imágenes de archivo de Emilio Aragón y Martes
y 13.
Todos quieren a Raymond (Tele5): menos los espectadores
españoles. La serie, anunciada como un gran éxito
al otro lado del charco, no supo ofrecer nada nuevo y fue retirada
de la programación a la espera de una mejor ocasión.
Un Millán de
cosas (TVE1): o como
castigar a la audiencia con la repetición de un programa
de humor sin ninguna gracia que no funcionó a la primera,
ni esta vez tampoco, ni presumiblemente la próxima, que
la habrá.
Nada es para siempre
(Antena 3): afortunadamente
este culebrón para espectadores facilones que pretendía
chupar de la teta de Al salir de clase, tampoco.
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